Agentes de cambio fortalecen capacidades para impulsar comunidades más saludables en San Marcos

La formación comunitaria continúa generando resultados en los territorios priorizados por la estrategia intersectorial Mano a Mano. En el caserío Veinte Reales, de Comitancillo, San Marcos, en el marco de la estrategia de Comunicación para el Cambio Social y de Comportamiento, la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Presidencia de la República (SESAN), lideró la graduación de 26 agentes de cambio, quienes culminaron exitosamente su proceso de formación, fortaleciendo conocimientos y prácticas orientadas a mejorar la alimentación, la nutrición y el bienestar de las familias de sus comunidades.

La actividad se desarrolló en una comunidad ejemplar, donde 24 mujeres y 2 hombres completaron una serie de procesos formativos enfocados en promover hábitos saludables y prácticas que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de la población. Los agentes de cambio desempeñan un papel fundamental dentro de la estrategia Mano a Mano, ya que actúan como promotores comunitarios que comparten conocimientos y acompañan a otras familias en la adopción de conductas favorables para la salud y la nutrición.

Durante el ejercicio también se promovió la importancia del lavado adecuado de manos, la correcta desinfección de hortalizas y el uso apropiado de utensilios de cocina, acciones que contribuyen a proteger la salud de las familias y a prevenir enfermedades asociadas a la contaminación de alimentos.

Estos esfuerzos se complementan con otros procesos de formación que continúan desarrollándose en Tajumulco, San Marcos y Tamahú, Alta Verapaz, donde nuevos Agentes de Cambio fortalecen sus conocimientos, actitudes y prácticas en temas relacionados con la Seguridad Alimentaria y Nutricional, la salud preventiva, el saneamiento básico y la agricultura familiar.

A través de estas acciones, la estrategia Mano a Mano impulsa el cambio social y de comportamiento desde las propias comunidades, promoviendo que los conocimientos adquiridos se transformen en prácticas cotidianas que favorezcan el desarrollo integral de la niñez y el bienestar de las familias. El fortalecimiento del liderazgo comunitario continúa siendo una herramienta clave para construir comunidades más saludables, resilientes y comprometidas con su propio desarrollo.