Chiquimula suma 196 nuevos agentes de cambio en seguridad alimentaria y nutricional

La Perla de Oriente ahora tiene 196 nuevas personas formadas para llevar a sus comunidades conocimientos y prácticas que fortalecen la seguridad alimentaria y nutricional desde adentro ya que la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN) de la Presidencia de la República, celebró las graduaciones en Jocotán y San Juan Ermita. Ambas ceremonias contaron con la participación de representantes del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Ayuda en Acción y las municipalidades locales, en un esfuerzo que combina la institucionalidad del Estado con el liderazgo que nace desde las propias comunidades.

Estas acciones son parte de la Estrategia Intersectorial Mano a Mano. En Jocotán se graduaron 165 personas y en San Juan Ermita, 31. En este último lugar, se propició un espacio para compartir historias de éxito a nivel comunitario, por ejemplo, ver cómo una familia de la comunidad cambió sus prácticas de alimentación, cómo mejoró la salud de sus hijos o cómo organizó a otras familias. Ese intercambio de experiencias es, en sí mismo, parte de la estrategia.

Jocotán forma parte del corredor seco guatemalteco y del territorio Chortí, históricamente afectado por condiciones de pobreza, inseguridad alimentaria y limitado acceso a servicios. Eso reviste de importancia el hecho de que 165 personas de la comunidad Guaraquiche Centro hayan completado su formación como agentes de cambio no es un dato menor: es una apuesta por transformar esa realidad desde adentro.

Los agentes de cambio son el eslabón entre la estrategia institucional y la vida cotidiana de las familias. Son ellos quienes replican en sus hogares y redes comunitarias las prácticas en alimentación, higiene y cuidado que hacen posible que los cambios sean reales y duraderos. Su formación se enmarca en la estrategia de Comunicación para el Cambio Social y de Comportamiento (CCSyC), reconociendo que informar no es suficiente: hay que acompañar a las personas en el proceso de cambiar hábitos profundamente arraigados.

La apuesta por formar liderazgos comunitarios en este territorio es parte de una respuesta que no quiere limitarse a la atención de casos de desnutrición, sino construir las condiciones para que cada vez haya menos.